Mes: abril 2017

  • Ancianos felices y jóvenes frustrados. La paradoja de la generación Y

    Ancianos felices y jóvenes frustrados. La paradoja de la generación Y

    Seguramente la mayoría de nosotros ya ha visto del video viral sobre los millennials y las particularidades de esta generación de jóvenes que tanto llaman nuestra atención. Si no lo viste el vídeo o crees que es exagerado, ¡Mirá!

    Estudios recientes demostraron que la gente mayor tiene mayores niveles de bienestar subjetivos que los jóvenes de esta generación ¿Por qué será esto? La respuesta es bastante compleja y controversial, pero según la investigación llevada a cabo por la Universidad de San Diego sobre 1546 personas entre 21 y 100 años, los ancianos (a pesar de los dolores propios de la edad y las dificultades vinculadas con el paso del tiempo) son más felices que los jóvenes y tienen una salud mental superior.

    ¿Cuáles son las causas de este tipo de resultados tan paradójicos? Lo primero que se menciona en el estudio es la presión del éxito. Concepto interesante para pensar, ¿verdad? Según el análisis de estos profesionales, los jóvenes no solo cargan con la presión de sus propios logros, sino también con la dificultad extra de ver triunfos ajenos. Ansiedad, depresión, estrés, son solo algunas de los trastornos que sufren estos jóvenes y que, por el contrario, poco se han encontrado en los ancianos.

    La sensación de desaprovechar las oportunidades, la paradójica carrera contra la sensación de tiempo infinito y el apuro con conseguirlo todo “ya”, son algunos de los motivos por los cuales esta generación de jóvenes millennials muestran bajos niveles de bienestar subjetivo. La idea frustrada de poderlo todo, confrontada con una realidad de pocas alternativas, la poca demanda a la gran oferta de profesionales, la inestabilidad de las relaciones, la falta de habilidades sociales, todo este combo de situaciones han puesto en jaque a una generación completa que sufre su día a día como uno esperaría que lo sufriera un anciano agobiado de los achaques que le ha producido el paso del tiempo.

    Tenemos que preparar mejor a los jóvenes para esta era de dificultades, para sortear los obstáculos que la vida inevitablemente va a ponerles. Nuestros ancianos ya han sobrevivo a guerras, hambre, sequías, crisis económicas y aun así, muchos de ellos, mantienen su alegría. Debemos aprender un poco de ellos y formar a nuestros jóvenes en aptitudes vinculadas menos con el éxito y la gloria y más con la resiliencia y tolerancia a la frustración.

    Aquí el video del que todo el mundo habla

  • ¡De soledad, de perdón o de vida yo quiero llegar a los cien años señor!

    ¡De soledad, de perdón o de vida yo quiero llegar a los cien años señor!

    ¿Cómo querés llegar a la vejez?  Más allá de llegar al centenario, ¿es posible envejecer y sentirse bien durante el proceso?

    No se cuántos de nosotros estamos en condiciones de vivir hasta alcanzar las tres cifras y hasta qué punto esto sería recomendable. Lo que sí nos interesa es la forma en la que vayamos a envejecer. No importa si vivimos hasta las 80, los 105 o los 60, la vida es extremadamente dinámica y tenemos dos certezas: vamos a morir y no sabemos cuándo. Por eso, es importante empezar desde tempranito a mejorar nuestra calidad de vida.

    Envejecer no tiene por qué significar malestar. Siempre el tiempo y sus achaques se harán notar, pero hay muchas cosas que podemos hacer para que nada de eso inhabilite nuestra acción y mucho menos nuestro bienestar.

    ¿Cuáles son las cosas que la ciencia nos recomienda para mejorar nuestro nivel de bienestar y para poder mantenerlo durante la vejez?

    Normalmente las personas longevas presentan características particulares tales como: una vida social activa, mente positiva, búsqueda constante de nuevos aprendizajes, trazado de metas a corto plazo, actividad física, dieta saludable, control del peso y de la salud en general, lectura regular, buen sueño y poca exposición al estrés.

    Todas estas indicaciones parecen de un cuento de hadas, ¿cómo es posible que con el tipo de vida que tengo pueda hacer todo eso? De a poco, no hay porque asustarse. Lo fundamental es ir teniendo todo esto en cuenta para poder convertir alguna de estas características en hábitos normales de nuestro día a día. Si tiene que elegir entre mirar una serie nueva que le recomendó un amigo, o salir con él a caminar, elija siempre la segunda. Si debe escoger unas vacaciones en un all-inclusive o visitar a un familiar en un país que le interesa, elija la segunda. Priorice siempre sus vínculos, porque serán ellos la clave para poder automatizar todas las demás actividades. Si tenes un grupo de amigos activo, será más fácil salir de tu casa.

    Un estudio que el Centro de Promoción del Adulto Mayor (CEPRAM) viene realizando entre los inscriptos a sus cursos y talleres, afirma que seguir aprendiendo junto a otras personas es fundamental para el bienestar físico y psicológico. Las casi siete mil personas que ya respondieron la encuesta a lo largo de cuatro años manifestaron que ser parte de un espacio educativo les ayudó a renovar los vínculos y el estado de ánimo, a recuperar las ilusiones y hasta a mejorar la salud.

    No es necesario envejecer rodeado de dolores, de una rutina hogareña agobiante y problemas de salud constante. Adquirí poco a poco alguno de los hábitos que mencionamos arriba y comenzá a disfrutar de tu día a día.