Roberto Carlos nunca se imaginó que podría tenerlos a todos en un mismo lugar, ni lo que implicaría realmente tener tantos ojos evaluándolo. Pareciera que el sueño hecho canción de tener un millón de amigos y de reunirlos a todos el mismo sitio se volvió una realidad para algunos populares usuarios de redes sociales. Un ser humano promedio, un don nadie como mi abuela por ejemplo, cuenta con 780 amigos en Facebook. No se dónde planea festejar su próximo cumpleaños, pero no creo que entren todos en su casa.

Hoy Facebook ya tiene 1.590 millones de usuarios. De los cuales 934 millones entran a la red social todos los días y 894 millones de personas lo hacen desde su teléfono móvil. Instragram llegó a los 500 millones de usuarios y Twitter por su parte, cuenta con 332 millones.

México, Argentina, Perú, Chile y Colombia están entre los 10 países del mundo con mayor porcentaje de usuarios de las redes sociales. Son millones los que están implicados en este nuevo mundo virtual de encuentros y desencuentros, me gustas, retwitts, corazones y pulgares arriba.

Las implicancias de una vida atravesada por las redes sociales

Las redes sociales nos han permitido reencontrarnos con amigos y personas que creímos imposible volver a ubicar. Han achicado las distancias entre las personas permitiendo que alguien en Nueva Zelanda le muestre a otro en Uruguay qué va a comer y cómo lo prepara en vivo, pero ¿Son las redes sociales capaces de influir en nuestra felicidad? ¿Su existencia implica, realmente, un cambio en nuestra sociedad?

Hay cientos de estudios vinculados con esta temática y todos tienen resultados muy distintos. Aún no se ha podido sistematizar un instrumento válido para evaluar la forma en que las redes sociales han afectado nuestra vida, pero muchas universidades y entidades internacionales están cada vez más interesadas en estudiar el tema.

Algunas investigaciones hacen hincapié en el rendimiento profesional y académico, como la publicada en la revista Computers in Human Behavior. Esta investigación de la Middle Tennessee State University, analizó tanto la eficiencia y como la percepción de bienestar subjetivo de más de 200 alumnos. Los resultados demostraron que si bien las alteraciones no son muy significativas, los efectos negativos del uso de las redes sociales alcanzan a ambas variables y se agravan lentamente. El estudio analizó factores como la atención, la performance, la sensación de bienestar, eficiencia y concepto de felicidad. En todos ellos se ven decrecimientos vinculados al uso de las redes pero en cifras aún no significativas, pero crecientes. Esto significa que aunque hoy el impacto no sea muy grande, lo será próximamente.

Otro de los aspectos que más se ha estudiado es cómo el uso de las redes modificó nuestra forma de relacionarnos. Esta variable tiene varios aspectos, pero uno de los más importantes es el modo en que la exposición de nuestras vidas y la de los demás influye en la forma en que percibimos nuestra propia existencia.

Un estudio vinculado con esto es el publicado en la revista Cyberpsychology, behavior, and social networking, demostró el modo en que el uso de redes sociales como Facebook altera la percepción que tenemos de la vida de los otros. En función de lo que cada persona comparte, es fácil pensar que los demás son más felices que nosotros y que tienen mejores vidas. Lo que puso en evidencia este estudio es la forma en que esa percepción errónea afecta la sensación de bienestar subjetivo de las personas que, reflejándose en lo que ven de los demás, consideran a su vida poco satisfactoria. Inconformismo, pesimismo y en algunos casos depresión y ansiedad, son algunos de los resultados que esta comparación social automática está generando en muchos sujetos que consideran que su vida es miserable e injusta frente a la felicidad evidente de todo el resto de sus contactos.

Hay muchísimo para hablar sobre esta temática. Nuevos tipos de vinculación con los ex (¡Ya no es tan fácil dejar de saber de ellos!), amistades virtuales, peleas por poner “me gusta” a otras personas, indirectas a través de twitts o fotos significativas, ostentación e incluso exposición. Hay quienes comparten todo lo que piensan y viven, otros que solo se comunican con unas pocas personas. Todos estos pequeños cambios afectan nuestro bienestar de una u otra manera. Son importantes los estudios que se están realizando para poder entender de qué manera la irrupción de las redes sociales impacta sobre nosotros. Con el correr de los años comprenderemos un poco más sobre cómo funciona este nuevo mundo virtual y podremos utilizarlo mejor.

Mientras tanto es importante que, en algún momento, podamos tomar perspectiva y analizar: ¿Cuál es mi uso de las redes sociales? ¿Cómo afecta eso a mi propio bienestar? De este modo podremos tener una idea más clara de nuestra situación particular y las formas que tenemos para hacer un mejor uso de esta gran herramienta comunicacional.